Porque el amor no reclama posesiones, solo da libertad…
—Gianna… —ella levantó la vista cuando escuchó su nombre.
Lo escuchó a lo lejos, como si alguien hubiese susurrado lentamente en el oído, y hubiese calmado su angustia.
Ella miró hacia todas partes y solo vio un pasillo vacío, y luego de que se levantó del asiento, comenzó a escuchar algunos gritos.
Caminó rápidamente buscando a dónde ir, sabía que estaba en el hospital, pero ¿Por qué estaba sola?
Ella llegó al final del pasillo y cuando