—Mamá… —Gianna se giró rápido cuando fue Gabriela quien la llamó rascándose los ojos, y haciendo un puchero se acercó a ella, sabiendo que no todo iba a salir como lo había planeado.
—Le daremos un dulce… eso le activará la energía, al menos hasta que camine al altar contigo —Alexia, que tenía a Chiara en sus brazos, rebuscó en su bolso hasta encontrar dos paletas grandes de caramelo.
Y aunque sabía que Gianna era muy cuidadosa con los dulces para sus hijas, supo que no iba a negarse en esta oc