CAPÍTULO 39

Los ojos de Gianna se elevaron a él cuando por un momento se quedó en silencio, y aunque sabía que había sido más que un atrevimiento besar el dorso de su mano, ella no supo de qué otra forma poder consolar su dolor.

Y fue una necesidad hacerlo.

—Enzo… ahora tienes a tus hijos… ellos te necesitan… porque… estoy aquí porque aún los quiere, ¿no es así?

El pecho de Enzo solo se comprimió.

¿Cómo iba a decirle?

—Gianna… —pero ella parpadeó como si recordara algo.

—Espera… ¿Cómo te enteraste de todo
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Jacqueline GarciaAaaaaaa. Mi hermoso, perfecto.
Escanea el código para leer en la APP