131. LA NUEVA VIDA
SIRIUS:
El señor del inframundo me observa con atención, sus ojos oscuros evaluándome como si quisiera desentrañar cada pensamiento que pasa por mi cabeza. Sé que mis palabras han revelado más de lo que quisiera admitir, pero no puedo evitarlo: la idea de dejar a Alis aquí mientras yo voy y vengo de la capital me resulta insoportable.
—Soy el emperador, haré que eso pase, ya verás —me asegura para mi tranquilidad. —Obligaré a los adivinos a decir que el volcán no volverá a explotar en cien años, pero Arni me pidió que te buscara para que cuidarás de Sol y de él. Se lo prometí. Además, tengo que hacer algo contigo para que seas poderoso por ti solo y aceptarte como mi segundo hijo. Eso si aceptas; me lo pidió Arni.
—Es un honor para mí, señor, que me haga su hijo adoptivo —dije, cayendo de rodillas ante él.
—Muy bien, te acepto —dice, haciendo que me ponga de pie. —Luego haré la ceremonia. Bueno, me voy; mañana temprano vendré por ti.
—Cuide mucho de mí, señor —me apresuré