131. LA NUEVA VIDA
SIRIUS:
El señor del inframundo me observa con atención, sus ojos oscuros evaluándome como si quisiera desentrañar cada pensamiento que pasa por mi cabeza. Sé que mis palabras han revelado más de lo que quisiera admitir, pero no puedo evitarlo: la idea de dejar a Alis aquí mientras yo voy y vengo de la capital me resulta insoportable.
—Soy el emperador, haré que eso pase, ya verás —me asegura para mi tranquilidad. —Obligaré a los adivinos a decir que el volcán no volverá a explotar en cien a