130. LA VIDA DE SIRIUS
SIRIUS:
Por otra parte, en el reino de Glendening, miro ansioso a la princesa Alis, que al fin se despierta y se siente asustada en la cama al verme a su lado.
—¿Quién eres? ¿Por qué estás en mis aposentos? —pregunta ella, confundida.
—Perdón, princesa Alis. Soy el segundo príncipe Sirius de Linderjpol, su prometido —le digo, haciendo una pequeña reverencia—. Estoy aquí velando por su sueño para que ningún demonio vuelva a apoderarse de usted.
—No estoy entendiendo nada —dijo Alis, incorporándose—. ¿Prometido? ¿Demonio? ¿Qué hago aquí? Yo me lancé al volcán.
—Es cierto, pero el dios del fuego la devolvió. Luego usted fue poseída por un demonio, después de haberme elegido como su prometido. Yo me lancé detrás de usted al volcán y la rescaté —le explico, sin dejar de observarla con preocupación.
—¡No pude elegirte como mi prometido! ¡Había empeñado mi palabra al príncipe Ayrton! —gritó Alis de pronto, alejándose de mí.
El aire en la habitación se tornó denso por un instante, carga