128. LAS PROFECÍAS
ARNI:
El libro se abre y hace correr las páginas hasta detenerse en una. Se ilumina y, poco a poco, surgen las letras. Papá las lee en voz alta:
“Un rey muy poderoso nacerá de un dios y una bestia. La descendiente de Al llegará para salvarlo de su bestialidad. Ambos desaparecerán el día en que la cordura se pierda; un error, un deseo carnal los destruirá. Solo su divinidad los salvará.”
—¿Qué quiere decir eso, papá? —pregunto asustado al ver cómo Sol se ilumina con un fuego azul—. ¿Qué le pasa a mi Sol? —corro a abrazarla—. ¡Papá, ayúdame, no quiero perder a mi Sol!
—¿La marcó carnalmente? —pregunta Moloc, muy serio, a papá—. ¿Por qué no le pasó su divinidad? ¿No has reconocido a tu hijo?
—Sí, lo reconocí. Pero sellé sus poderes antes de marcarla —respondió papá con el rostro pálido—. Eso es, Árni, tienes que hacerlo de nuevo y pasarle la divinidad. Solo así podré hacer que tu Sol reencarne en otro ser.
—Pero, querido, Árni morirá y reencarnará en otro ser también. No quiero que pase