ALEXEI
—Barnes —digo, cruzando los brazos—, ¿qué sabes tú? —Levanto el dedo—. Y sin tonterías.
Estamos en la estación de policía y estoy sentado en la sala de interrogatorios con Lev y Luk, los tres frente al detective Barnes.
Todo esto pretende parecer como si nos estuviera interrogando, pero en realidad es al revés.
Ya está sudando, mirándonos nerviosamente. Conozco bien a Barnes; está en nuestra nómina. Y su ayuda fue invaluable durante la guerra contra el Cártel de Molina. Pero noto que se