AMELIA
Estoy en mis aposentos, con mi mano apoyada en la curva de mi vientre.
Han pasado tres meses desde que el duque fue asesinado en batalla, desde que me enteré que estaba embarazada de su hijo.
Un golpe seco en la puerta me saca de mi ensoñación. Ya sé quién es antes de abrir.
Conde Blackmoor.
Entra, alto e imponente, con sus rasgos afilados enmarcados por una melena oscura hasta los hombros. Su mirada es astuta, como la de un depredador que examina a su presa. Sin duda es guapo, pero hay