Duque,
Te escribo con noticias que nunca esperé compartir. Estoy embarazada, tu hijo. Solo pensarlo me asusta, pero hay algo más que debo confesar. Te amo. Te amo más de lo que puedo entender o explicar. Y aunque mi historia de amor no comenzó como lo imaginé, mis sentimientos por ti son exactamente lo que siempre soñé.
Estás ahí fuera, librando batallas que no puedo imaginar, y no te distraeré con largas cartas ni te pediré más de lo que puedas dar. Pero recuerda esto: hay una mujer en casa que te ama, que lleva en su vientre a tu hijo y que reza por tu regreso sano y salvo todos los días.
Con dedos temblorosos, doblo la carta y la sello con lacre. Al endurecerse el sello, dejo escapar un suspiro tembloroso. Pronto sabrá la verdad.
Carta en mano, salgo de mi habitación. Los días de confinamiento en mis aposentos terminaron cuando las cosas entre el duque y yo se convirtieron en lo que son ahora. Deambulo libremente por los pasillos, pero esta noche, siento un gran pesar al recorrer e