Amelia
Con un suspiro, me levanto. —Debería irme. Tengo que estar temprano en el trabajo mañana—.
Aun así, cuando se inclina y me besa de nuevo, suave pero con ese calor persistente que me hace estremecer, casi cambio de opinión. Me tiemblan las piernas pensando en lo fácil que sería quedarme, pero con la mente gritándome que me concentre, logro apartarme.
—Gracias por esta noche—, digo, tratando de sonar casual, como si lo que acaba de pasar no hubiera cambiado mi vida por completo.
—En cualqu