Anatoly
El Strip cobra vida a solo unas cuadras: vibrantes letreros de neón, risas de borrachos, el ritmo metálico de las máquinas tragamonedas masticando monedas como si fueran caramelos. Las Vegas no duerme. Ni siquiera se echa una siesta, ni siquiera en pleno día de primavera.
Pero aquí, escondido detrás de una hilera de álamos cerca del borde de la ciudad, el caos se desvanece en algo que casi se siente como paz.
Me apoyo en la valla de madera que rodea el parque, mirando a mi esposa empuj