Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos matones se miran entre sí. Están esperando, observando. A ver si la cosa se complica. Y me doy cuenta, horrorizada, de que no es Chris a quien van a sustituir.
Me aliso la blusa con manos temblorosas y miro a Damas. Parece divertido, quizá irritado. Quizás un poco de ambas cosas.
Bajo la voz y me acerco a Chris. —Sube y háblame—.
Me mira como si le estuviera pidiendo que caiga en una trampa. Su mandíbula se mueve, rechinando los dientes. La huella de mi mano aún brilla en su mejilla.
—Chris…
—No. —Niega con la cabeza, con los labios fruncidos—. Ya no puedes hacer de hermana mayor. No puedes fingir que eres mejor que yo solo porque te casaste con un tipo que lleva un reloj de seis cifras.
Me estremezco.
—Ni siquiera sé por qué te quiere —dice—. Ni siquiera puedes darle un hijo.
Me quedo sin aliento, me







