Anatoly se mueve y aprieta el brazo alrededor de mi cintura, firme, protector, como si supiera exactamente en qué punto empiezo a huir hacia dentro.
Me quedo quieta.
Escuchando su respiración.
Intentando creer que esta vez, de verdad, no voy a perderlo.
Sus labios rozan mi cabello.
—¿Estás bien?
Dudo. Es una pregunta simple, pero lo que tengo atascado en la garganta no lo es.
—¿Por qué yo? —pregunto en voz baja.
Levanta un poco la cabeza de la almohada.
—¿Qué quieres decir?
No respondo ensegu