Sacó dos tazas de otra caja y las metió bajo el fregadero antes de llenarlas con hielo de la máquina de hielo del refrigerador. ¡Dios mío, no podía creer lo emocionada que estaba de tener un refrigerador con máquina de hielo! Abrió la botella, vertió un poco de champán en cada taza y me dio una.
—Salud—, dijo, levantando su taza, una taza vieja con la palabra #GirlBoss que me habían regalado hacía un tiempo. —Por nuevos comienzos, aunque suene cursi—.
Cursi, pero bueno. Brindo por eso. Levanté