Mariano cerró la puerta de la habitación con seguro, yo negué cona cabeza de inmediato, ni de chiste yo iba a hacer nada con él en este lugar.
— ¡No! —
Mariano me dió esa sonrisa que hacía que mi c*ño sé mojarra de inmediato, como lo odiaba en estos momentos.
— Estamos en la casa de tu abuelo, tenemos que respetar eso, no podemos estar cogiendo por todos lados, debemos descansar un poco, y creo que este viaje es ideal para practicar la abstinencia —
Ni yo misma me creía esas palabras tan hipócr