Mariano se levantaba cada media hora para ir a revisar a los cachorros, y cada que el se levantaba de la cama, me despertaba en el proceso, ¡yo solo quería dormir!
— ¡Mariano lárgate de la habitación! — Le grite en cuanto lo sentí levantarse.
— ¡Son las 3 de la mañana! — Me queje.
— Bebé, es que ví que uno de los cachorros no podía respirar bien cuando estaba tomando del pecho de patata — Yo puse los ojos en blanco.
— ¿Crees que es necesario llevarlo al veterinario? — Me preguntó.
Yo me tape la