Nora y yo nos habíamos conocido en preparatoria, cuando ella cursaba el último año y yo el segundo. Se había cambiado de escuela cuando su padre y ella se mudaron a mismo barrio donde yo y mi madre vivíamos. Congeniamos de inmediato, tal vez porque su padre era tan alcohólico y abusivo como mi mamá. Nos hicimos buenas amigas, al grado que yo a veces dormía en su casa y ella pasaba sus tardes en la mía, mientras su padre vagaba por la calle con una botella en la mano, y mientras en la cocina, mi
Tatty G.H
¡ULTIMOS CAPITULOS!
¿Sospechabas de Nora?
¡Deja un comentario!