Capítulo 33. Entrando a su casa
Mariana se presentó de inmediato y le dijo que, a partir de ahora, serían compañeros de trabajo. El señor también se presentó con el nombre de Gregorio y dijo:
—¡Oh, ya veo! Tú eres la nueva sirvienta.
Mariana le respondió:
—Así parece.
El señor, muy formal, le indicó el camino por donde debía ir.
Sin embargo, Mariana ya había olvidado las instrucciones que él le había dado, así que no le quedó otra opción que entrar por la puerta principal. Cuando tocó, la puerta fue abierta por una señora de