Capítulo 180. Quiero que la dejen en libertad
En ese momento, Mariana lo miró, mientras le decía:
—No pensé que fueses tan malo.
Luego recordó que, desde que había regresado, no había visto a los empleados que estaban cuando ella vivía allí. La única que permanecía era doña Blanca.
Felipe le respondió, con absoluta calma:
—Como pensé que una de las sirvientas estaba detrás del secuestro, las despedí a todas. Ya que no pude dar con el autor, así que preferí no correr riesgos.
Ella frunció el ceño y preguntó:
—¿Y te aseguraste de que todas y