Capítulo 12. Una maldita bruja
En ese instante, Bianca se volteó de inmediato, un poco asustada, pues se había olvidado por completo de su bisabuelo. Ahora, ¿qué le diría a aquel anciano que difícilmente se dejaba engañar por nadie? Mentalmente se repetía una y otra vez: mierda, mierda, mierda.
Luego se levantó de la silla donde estaba sentada y le dijo:
—Bisabuelo, solo estoy buscando algo que me ayudé a comprender un sueño que tuve.
El anciano se sobó un poco la barba, pensativo, y le respondió:
—¿Y por qué viniste a busca