—Entonces señorita Vítale Bianchi, ¿Cómo se declara?—preguntó el fiscal mirándome a los ojos fijamente.
—Estoy cansada de explicarle que no sé de qué me están acusando—respondí con cansancio.
—No sea insolente señorita, solo limítese a responder lo preguntado—respondió el agente oficial de la interpol.
Rodee los ojos con frustración estaba harta de tener que fingir que no sabía nada acerca de todo lo que me acusaban, cuando realmente estaba muy clara de todas mis fechorías. No me hacía