—¿Se molestan si me uno a su fiesta?—pregunté fulminándolos con mi mirada, la sorpresa era notoria en sus rostros, fui más rápida que ellos y sin darles chance de sacar sus armas o siquiera subirse los pantalones les dispare varias veces a cada uno.
Me daban asco, odiaba a los abusadores. Por muchos años fui abusada por mi supuesto padre, no le deseaba eso a ninguna niña y si podía matar violadores. Lo haría todos los días, la chica detuvo su llanto, pero aun así estaba muy asustada y avergonza