GINEBRA.
Pasé por mis brazos un suéter, me calce unos zapatos y tome un arma, salí junto con Piero. Pierina también había salido y Harry con su novia, los niños y Georgiano con su prometida. Nos mirábamos entre sí, todos sin saber que rayos había sucedido. hasta que me atreví a salir de la casa, había mucho humo y las alarmas de los autos se encendieron. Mi corazón se aceleró y comenzó a la