Tiempo después.
Harry echó una última mirada al espejo, su smoking estaba perfectamente arreglado, no había rastro de ninguna arruga, su cabello está peinado delicadamente hacía la izquierda, perfumó cada rincón de su cuerpo y estaba más que listo, ¿ella ya estará lista? ¿estará tan nerviosa como yo? Se preguntaba una y otra, ansioso y muerto de nervios. Se sentó en el taburete de la habitación del hotel, el lugar de ensueño para una boda.
Unos toques en la puerta lo sacan de su ensimismamiento