CRISIS.
El fuerte grito llegó al lugar donde estaban Alexander y compañía, cuando lo oyeron fueron corriendo por donde provenía.
Más tarde llegaron a la habitación, Sam estaba en el suelo gritando y llorando sin parar, estaba sujetando su cabeza como si le doliera.
Alexander corrió a abrazarle y le susurró.
—Ya todo está bien... Ya no llores.
La voz de Alexander no conseguía llegar a Sam, no pensaba con claridad. Lo único que veía era el cuerpo inerte de su alfa.
Alexander miró a Zhi para que le ad