GRAVE PELIGRO.
Ella frunció el ceño, ignorando por completo a Sebastián.
Eva prosiguió con lo que tenía en mente al ver que los guardias que había llamado habían llegado.
—Saquen a la señorita Rojo, y queda estrictamente prohibido que acceda al palacio mientras mi hijo viva aquí. Ha quedado claro?
Los guardias asintieron, pese a que Rubí venía de una buena familia, le tenían muchísimo miedo. Sólo un necio provocaría la ira de Eva.
Ellos se acercaron a Rubí, y la agarraron a la fuerza.
—Suéltenme...no se a