RUBÍ Y EVA.
Rubí finalizó el silencio con esa pregunta, el tono que empleó fue de mofa.
Se aguantaba las ganas de morirse a carcajadas, fingía preocupación mientras que por dentro estaba muy feliz.
Esta era la mejor noticia que la pudieron haber dado, loco Sam, sería desterrado y le arrebatarían a sus cachorros, y ella se quedaría con Alexander, sus cachorros y la corona.
Un final perfecto para ella.
Sam movió la cabeza apartándose del abrazo de su alfa, tenía el rostro pálido.
—Qué está diciendo esa