RECUERDOS DEL PASADO.
Pese a que Alexander estaba besando a su omega, era imposible para Sam aguantarse las ganas de gemir.
Su alfa le agarró el trasero, masajeándolo y apretándolo. Su miembro se estaba endureciendo, lo rozó con el de su omega.
Le quitó la enorme camisa que tenía puesta, luego admiró su hermoso cuerpo.
Sam intentó taparse escondiéndose bajo las sábanas, pero su alfa le detuvo apartándolas.
—No escondas tu hermoso cuerpo.
Las mejillas de Sam se pusieron como un tomate.
—Pero estoy gordo y feo.