C62: Usted tiene una herida abierta.
El lobo dorado se mantuvo inmóvil unos segundos más, con su atención clavada en la criatura encadenada.
Su mirada seguía atrapada en la silueta dormida tras las rejas, como si al apartar los ojos de ella estuviera aceptando una realidad que no quería enfrentar.
—Ella es Somali —expuso Dorian, a lo que Zeira sintió un golpe en el pecho.
La incredulidad la atravesó como un dardo envenenado. Su mente se negaba a aceptar lo que acababa de escuchar.
—No puede ser… —exhaló la doctora—. ¿De verdad es