C141: Necesito que estés de mi lado.
El viento se colaba por las rendijas de la casa, moviendo con suavidad las cortinas desgastadas que cubrían las ventanas. Apenas unas velas encendidas iluminaban el interior de la habitación donde Somali llevaba días postrada, con la mirada clavada en el techo y el corazón palpitando con desesperanza.
A su alrededor, el mundo parecía marchitarse lentamente, como si su energía vital se drenara en silencio y todo lo tocado por su sombra se secara con ella. Las plantas que antes florecían cerca de