C128: No fue real.
La noche caía sobre la aldea como un manto de terciopelo espeso, cubriendo las casas y los árboles con un silencio inusual. Las risas del día se habían apagado, y todo parecía suspendido en una calma expectante.
Dorian dormía profundamente, con el pecho subiendo y bajando en un ritmo pausado, mientras Somali, a su lado, se revolvía en el lecho sin encontrar descanso. La habitación estaba en penumbra, iluminada apenas por la ligera luz de la luna que se filtraba por una rendija entre las cortina