Capítulo 12: Sangre Corporativa
El frío del aire acondicionado del penthouse parecía haberme congelado los pulmones.
Mi mirada seguía clavada en la pantalla del teléfono, en el mensaje de Mateo amenazando con enviar a la policía fiscal a la clínica de mi madre, apoyándose en la mentira asquerosa que acababa de filtrar a The Financial Whisper.
Antes de que pudiera reaccionar, una mano grande y firme me arrebató el aparato.
Caleb leyó la pantalla. No gritó. No arrojó el teléfono contra la pared n