Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl château de Valerian, antaño un refugio de luz, arte y melodías suaves, se había transformado en un purgatorio de techos altos y silencios afilados. París llevaba tres días llorando una lluvia incesante que golpeaba los inmensos ventanales, como si el cielo mismo intentara lavar la tensión enfermiza que se había instalado entre aquellas paredes de piedra.
Habían pasado setenta y dos horas desde que Caleb irrumpió en







