Perspectiva: Alexandra
El penthouse de Oliver Pierce no era un hogar; era una exhibición de poder. Situado en el piso más alto de un rascacielos en Central Park West, el apartamento tenía paredes de cristal que ofrecían una vista panorámica de la ciudad, un recordatorio constante de que todo lo que estábamos viendo nos pertenecía, o al menos, podía ser comprado.
Oliver se movía por la estancia con una gracia felina, sosteniendo una botella de un vino tinto que, según él, era más antiguo que la