Perspectiva: Alexandra
El búnker soviético no ofrecía refugio contra el frío; simplemente bloqueaba el viento. Las paredes de hormigón sudaban hielo, y la escotilla oxidada por la que habíamos entrado se cerró sobre nuestras cabezas como la tapa de un ataúd.
Me dejé caer de rodillas en el suelo polvoriento. Mis piernas ya no podían soportar mi peso. Cada exhalación formaba una nube densa y blanca frente a mi rostro. Estaba temblando tan violentamente que mis dientes castañeteaban con un ruido s