Perspectiva: Alexandra
El eco metálico de los pesados cerrojos abriéndose nos sacó del letargo helado.
Caleb ya estaba de pie antes de que la pesada puerta de acero del búnker se abriera por completo. Su pistola apuntaba directamente al hueco oscuro donde el viento de la montaña aullaba, arrastrando copos de nieve hacia el interior.
Vance entró. Llevaba los hombros encogidos contra el frío y la respiración agitada.
—El perímetro está limpio, señor. El SUV está bajo las lonas térmicas en el barr