Tocaron a la puerta de las dos mujeres, Rocío abrió, era uno de los empleados. “Señora… Pamela, él señor quiere verla”.
Pamela fue directo a donde le pidieron ir, al entrar su suegro estaba revisando unos documentos. “Siéntate”. Le dijo, ella obedeció.
El señor Gustavo empezó a explicarle. “Ahora que mi hijo Farid no está, debemos resolver tu situación”.
Pamela no comprendía sus palabras. Ella no tenia cabeza para enfrentar todavía su futuro.
“Este es un cheque por varios millones como compe