Mundo ficciónIniciar sesiónMe precipité hacia el televisor, pulsando frenéticamente el botón de retroceso, repitiendo la escena una y otra vez en un bucle de incredulidad y desesperación. ¡Era ella, mi Celia! Corría, el terror pintado en su rostro, perseguida por unos hombres que, para mi alivio, eran interceptados por los conductores y peatones.
La multitud, armada con cámaras y teléfonos, se convertía en su escudo improvisado, capturando el caos en fo






