Mundo ficciónIniciar sesiónMi mandíbula se aprieta ante su pregunta. Es típica de Concetta, siempre buscando una grieta en mi armadura, intentando entrar donde ya no tiene cabida. No desvío la mirada ni un segundo.
—Eso no es de tu incumbencia —respondo con frialdad. Concetta sonríe vacíamente, llena de burla y frustración. Sus dedos tamborilean las hojas del contrato mientras finge leer cada línea con atención exagerada. El sil






