No sé qué hora es. Me siento muy adolorida. Una respiración a mi lado, me despierta. Miro, es Gabriel. ¿Qué hace durmiendo en mi cama? Debe ser obra de papá. Sí claro, tenía que dormir conmigo, estamos casados. ¿Por qué está así? ¿Será un pervertido? ¿Me habré equivocado con él?
—Buenos días Eve —me saluda sonriente siguiendo mi mirada, pregunta. — ¿Te gusta lo que ves?
Me ruborizo y le lanzo una almohada. Y es que no puedo apartarla de su enorme carpa que forma la sábana en donde está ubicado