El amor tiene un precio. Siempre lo supe, pero nunca imaginé cuán alto sería el mío.
Sentada en mi oficina, contemplaba la ciudad a través del ventanal mientras la lluvia golpeaba el cristal con furia. El cielo gris reflejaba perfectamente mi estado de ánimo. Había perdido tanto en tan poco tiempo: mi independencia, mi objetividad profesional, incluso parte de mi identidad. Todo por él. Por Nathaniel.
Acaricié distraídamente el anillo en mi dedo, ese símbolo de nuestro contrato que ahora signif