Un muy molesto Ricardo que se sentía con las manos vacías se paseaba por la pequeña sala de la habitación de hotel en la que se hospedaba. Las cosas no habían salido como las había pensado, ahora estaba solo, sin equipaje, y sin la oportunidad de seducir a la bella pelirroja, Pero no se daría por vencido, iría a buscarla a la mansión De León.
Emmanuel no se imaginaba siquiera por todo lo que había pasado su hermana. Apretó los puños furioso, Emma tenía los ojos rojos y adormilados por el a