Una inesperada propuesta.
Esa noche Fiorela no le habló más a su esposo, Pero escucharla decir que lo amaba, a pesar de tener ese carácter del demonio, confortaba mucho al abogado. Así que se duchó y se metió en silencio a la cama atrayendo el cuerpo de su esposa cerca de él.
(...)
Habían pasado tres meses, la barriga de Emma estaba bastante grande, ella ya no podía moverse como quisiera. Incluso bajar las escaleras de la villa le costaba trabajo .
— Rafael, se me han hinchado los pies, y apenas voy a llegar a