Déjalo quedarse a dormir está noche, papá.
La bella y elegante Adriana de Lombardi recibió a su hija con alegría de verla sana y salva. La madre no pudo evitar derramar lágrimas de preocupación por su hija menor. Además la madre estaba presente cuando su marido recibió la llamada de sus hijos, y le contaron lo que había sucedido.
La Señora Lombardi pocas veces había visto tan furioso a su esposo, él dijo que saldría de casa para arreglar ese asunto, conociéndolo jamás dejaría pasar semejante acción.
— Trillizo Ivanov, que gusto qu