Debes casarte o perderás la compañía.
El CEO Mendoza no entendía nada de lo que su abuelo se refería, ¿Cómo podía perder la compañía que el había levantado y había colocado en los mejores puestos a nivel mundial.
— No me vas a seguir chantajeando como si fuera un niño, ya no estoy dispuesto a permitirtelo, así que te aconsejo que dejes de perder tu tiempo. — La seriedad en la voz del CEO dejaba ver lo molesto que estaba.
— No es un chantaje, y tampoco estoy mintiendo, la sociedad que teníamos pactada los Montez y los Mendoza ten