De frente con Sergey Ivanov.
Parecía que el escritor se había estado reservando el momento de regresarle los desaires y groserías al arrogante hombre vestido con traje de diseñador.
El CEO Lombardi fulminó con la mirada al hombre castaño. Había heredado el color de los ojos de su padre y también esa mirada intensa y aterradora. Por supuesto que no se iba a dejar ridiculizar delante de su futura suegra.
— ¿Pero que estás diciendo? Tú eres el colado aquí, yo tengo una cita formal con el señor Ivanov en justo... — El ap