El CEO conducía con esa elegancia digna de los hombres Lombardi, había conseguido llevar con él a Kei, no le había dado opción para poder rechazarlo.
— Ahora sí que te pasaste Dominic, ¿Qué tiene de malo que un chico apuesto y caballeroso guste de mí? ¡Tengo derecho a vivir mi vida. No voy a quedarme para vestir santos a pesar de que tenga todo en contra!
— ¿Me estás reclamando algo, preciosa? — La pregunta iba con un toque de sarcasmo de parte del empresario.
— !Por supuesto que te e