Capítulo 93. Excitación exagerada.
Sus embestidas en mi boca me encantan, lo acompañaba en cada movimiento, ambos estábamos disfrutándolo bastante.
—Para… amor, quiero sentirte —me decía—, no quiero acabar así—.
Yo no quería detenerme, me siento poderosa al sentirlo tan desesperado, pero él se agachó, me ayudó a levantarme y, ni bien me puse de pie, abordó mi boca. Me besaba desesperado, succionaba mi lengua, la chupaba de manera deliciosa y mordía a su antojo mi labio superior, deslizándolo con suma sutileza entre sus dientes.