45. EL PASADO QUE NO SE OLVIDA.
Ivar miraba por la ventana como la nieve caía, el frío calaba hasta los huesos y el estaba en un lugar oscuro, una habitación más fría que la que tenía en los edificios comunes, el castigo era de una semana y apenas llevaba 3 días. Lo habían castigado por tumbarle varios dientes a un profesor que intentó corregirlo en su comportamiento. Ivar era simplemente implacable. Tenía casi 12, pero era feroz.
Por dentro sentía que no iba a resistir mucho más, pero las palabras de su madre eran lo que lo m