46. QUIERO LA VERDAD.
Llegar a casa en medio del silencio, fue extraño. Ivar estaba triste, después de todo su hermano se había marchado de su lado, su hermano el que siempre había estado para él.
Se sentía solo, aunque me tenía a mi y es que la sensación era extraña.
—Quiero la verdad —Ivar se puso pálido, nunca lo había visto así de petrificado, ni cuando estuvo enfermo.
—¿De qué… de qué verdad hablas?
—Quiero saber la verdad sobre tus padres y tu hermano —vi como trago grueso y se sacudió el pelo, estaba inc